La llegada del coronavirus ha supuesto el despegue del teletrabajo, una alternativa que ya está muy instalada en las principales economías del mundo, pero que en España no terminaba de florecer.

Hasta el inicio de la pandemia y la crisis sanitaria, el porcentaje de ocupados en nuestro país que, al menos ocasionalmente, trabajaban desde su residencia ascendía al 8,3%, tras crecer apenas 2,4 puntos porcentuales en la última década, y nos encontramos entre los 10 países de la Unión Europea con las peores cifras de trabajo desde casa.

Sin embargo, el confinamiento y las restricciones a la movilidad como consecuencia del covid-19 ha llevado a empresas de todo tipo de tamaños y sectores de actividad a apostar por el trabajo en remoto para poder seguir operando.

Esta es la tesis que sostiene el Banco de España, que ha analizado en un informe cómo está evolucionando el teletrabajo y en qué tipo de sectores esta alternativa tiene mayor recorrido.

«Con el fin de reducir la movilidad de la población en el contexto de la lucha contra la Covid-19, el 29 de marzo se paralizó toda actividad de los profesionales y trabajadores que no se consideran esenciales o que no pueden trabajar desde su residencia habitual. Por tanto, si una actividad no se considera esencial, la única forma de seguir con ella es realizarla desde el domicilio. Asimismo, en la actual fase de desescalada, el teletrabajo puede ayudar a un retorno progresivo a los puestos de trabajo que haga compatible la actividad con el mantenimiento de la distancia de seguridad y limitar la posibilidad de rebrotes», sostiene el estudio del supervisor financiero.

Según una encuesta reciente realizada por el organismo liderado por Pablo Hernández de Cos, prácticamente el 80% de las empresas que forman la muestra ha aumentado el teletrabajo durante el confinamiento. Además, hay diferentes estudios que adelantan un futuro boom del trabajo desde casa, al creer que el coronavirus va a servir de catalizador.

Ahora bien, el informe también pone sobre la mesa que no todos los sectores de la economía tienen las mismas posibilidades para apostar por esta alternativa, ya que no todas las tareas pueden realizarse desde el domicilio. En este contexto, las actividades inmobiliarias y la construcción son la cara y la cruz del teletrabajo: y es que, mientras el imobiliario es uno de los sectores donde tiene más recorrido, el ladrillo se encuentra en la parte baja de la tabla y cuenta con un margen de mejora muy escaso.

En concreto, las actividades protagonistas del ranking son, por este orden, información y comunicaciones, las actividades inmobiliarias, las financieras y vinculadas a los seguros y la educación. En todas ellas más del 60% de los ocupados actuales podrían teletrabajar, según el Banco de España, el doble de lo que estima para el conjunto de la economía (30,6%, lo que se traduce en 6,04 millones de ocupados en todo el país y de todos los sectores). 

En cambio, al otro lado de la tabla se encuentran los sectores de agricultura, ganadería y pesca, las actividades de lo hogares (que incluyen por ejemplo al personal doméstico) y la construcción. Son los únicos sectores donde el teletrabajo es una alternativa viable para menos del 13% de los ocupados.

Más y menos margen de mejora

El informe recalca que «entre los sectores de actividad que tendrían más potencial para aumentar su proporción de ocupados con teletrabajo se encontrarían algunas actividades que en la actualidad ya están utilizando de forma más intensiva este tipo de trabajo, como las actividades financieras y de seguros (+51 puntos porcentuales), la información y las comunicaciones (+50 pp), o las actividades inmobiliarias (+41 pp). Asimismo, hay algunos sectores en los que, actualmente, el trabajo desde el domicilio es casi inexistente y que tendrían un potencial de mejora muy elevado, como el transporte y el almacenamiento (+42 pp); el suministro de energía eléctrica, gas, vapor y aire acondicionado (+37 pp); la Administración Pública (+32 pp); el comercio (+25 pp); otros servicios (+22 pp); el suministro de agua, las actividades de saneamiento y la gestión de residuos (+22 pp), y las manufacturas (+17 pp)».

Sin embargo, añade que «en sectores como la agricultura, la construcción, la hostelería y el servicio doméstico la posibilidad de teletrabajo es limitada», por lo que «apenas tienen margen de mejora».

Madrid lidera el ranking nacional

El supervisor financiero también hace mención en su informe a la capacidad de mejora del teletrabajo a nivel autonómico y destaca que «las diferencias por regiones en cuanto a la posibilidad de incrementar la proporción de ocupados con teletrabajo no son tan sustanciales, y en todas existe un amplio margen de mejora. En cualquier caso, la Comunidad de Madrid (+28 puntos porcentuales), el País Vasco (+26 pp) y Cataluña (+25 pp) serían las regiones en las que se podría registrar el mayor aumento en el porcentaje de empleados que trabajan desde su domicilio».

De hecho, Madrid es la autonomía con el mayor porcentaje de ocupados podrían trabajar en remoto, seguida del País Vasco, Cataluña, Aragón y Ceuta y Melilla, que registran unas cifras superiores al promedio nacional. En cambio, Murcia y Baleares están a la cola del ranking.

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